Sobres las tablas del escenario
Mi fascinación hacia el mundo de la actuación nació hace unos diez años. De pequeña estaba en clases de teatro, fue la única actividad extraescolar que me llamaba la atención. Las daba en mi propio colegio muy temprano en la tarde, por lo que me encontraba a mis profesores dando vueltas por allí, cosa que incrementaba bastante mi nivel de timidez. Recuerdo perfectamente las dos o tres primeras sesiones, a cada cosa que me decía la profesora (a la que ahora recuerdo con cariño) me ponía a llorar del terror que me provocaba tener que hacer cualquier tipo de expresión delante de mis compañeros (esto aún perdura en mi persona). Poco a poco y a base de juegos y palabras amables, me fui familiarizando con el escenario hasta llegar a protagonizar la obra de final de curso (adjunto vídeo y sí, soy el erizo).
Durante estos dos últimos cursos ha ido creciendo esa pequeña pasión hasta convertirse en una posible forma de ganarme la vida en un futuro. Participar en todos los cortos en los que he participado hasta ahora me ha hecho descubrir lo que se siente interpretando un papel en una representación y lo bien que me hace sentir.
El año pasado tuvimos las suerte poder hacer una representación dramática en la asignatura de Educación Física, y el proceso fue muy interesante.
La profesora nos propuso hacer como última actividad del curso un teatro para el que nos estuvimos preparando durante bastantes semanas. Al principio dedicábamos las horas a hacer ejercicios de interpretación y de confianza con los compañeros. Hacer reír a tu pareja, inventar una situación con una serie de pautas, imitar animales... Recuerdo que esos días estábamos todos muy cortados y algunos juegos se nos resistían, pero al cabo de tiempo todo fluyó mucho mejor y el ambiente de las clases era de mucha diversión. Personalmente notaba como la vergüenza que siempre me habían dado este tipo de cosas iba desapareciendo y mis ganas por aprender sobre actuación aumentaban.
En cuanto ya tuvimos una base más o menos hecha, se nos dio libertad absoluta para crear nuestra propia función que enseñaríamos al resto de la clase el último día. Nuestro grupo lo conformamos: Patty, Miguel, Paz, Silvia y yo. Tuvimos muchas ideas, pero al final nos decantamos por la que mas juego pensamos que nos iba a dar. Un joven es acusado de un crimen que al parecer ha cometido una de sus múltiples personalidades, la inspectora le interroga y acaba con un final que puede interpretarse de varias maneras. La escritura del guión fue muy fácil, a todos nos gustaba aportar ideas y el trabajo grupal fue muy bueno. Acabamos tan contentos con el resultado, que decidimos hacer una versión audiovisual de la historia, adaptándola a un cortometraje original. El elenco fue casi el mismo, solo que tuvimos que encontrar una actriz sustituta para la personalidad agresiva porque la compañera que lo interpretó en la versión teatral no pudo cuadrar horarios.
estos fueron los resultados, de los que estamos muy satisfechos aún a día de hoy.



Comentarios
Publicar un comentario